jueves, 17 de abril de 2014

Trabajando la madera



En los últimos años el bonsái ha vivido una especial revolución gracias al trabajo de grandes maestros como Masahiko Kimura que han marcado tendencias al combinar de manera armónica la parte viva del árbol con la madera muerta con resultados espectaculares. Voy a intentar mostrar en éste artículo como trabajar con éxito la madera de vuestros bonsáis. Son pequeños apuntes sobre las distintas técnicas a utilizar apoyados por ejemplos gráficos y video. No perdáis detalle.

En el trabajo de la madera muerta, como casi en todo en bonsái existen diversas escuelas con demasiadas críticas recíprocas. Las hay que basan su trabajo en herramientas mecánicas y las hay que prefieren trabajar casi exclusivamente de una manera más artesanal a base de gubias, martillo y cepillo.  Son muchas las técnicas y herramientas que podemos tener a nuestro alcance y es bueno conocerlas todas y poder aplicar la adecuada en según qué trabajo. Lo más importante es conseguir un buen equilibrio entre la parte viva y la muerta y sobre todo transmitir dramatismo y  naturalidad en nuestros trabajos.

Es impresionante el acabado que adquiere la madera de manera natural con el paso de los años y la exposicion a las inclemencias meteorológicas. Abajo el ejemplo en un almendro. Nuestro objetivo no debe ser otro que el de tratar de imitar el trabajo de la naturaleza.


Pero antes de conocer las herramientas y técnicas es más importante saber que es lo que no debemos hacer nunca al trabajar la madera:







·         La madera muerta debe guardar un equilibrio con la parte viva y con el conjunto del bonsái.
·         Nuestros trabajos deben transmitir naturalidad. El resultado final debe parecer fruto del desgaste del sol, lluvia, viento, frio, calor y sobre todo del paso de los años.
·         Debemos evitar trazos simétricos o demasiado lisos. Debe ser un trabajo desordenadamente ordenado.
·         Hay que estudiar el movimiento natural de las vetas y no ir encontra de ese movimiento. Los resultados serían catastróficos.
·         No debemos descuidar la madera una vez trabajada. Hay que limpiarla y protegerla cada temporada. Sobre todo las maderas más blandas

Principales técnicas:

A base de gubia, cincel y martillo.


Ésta técnica consiste en ir desgajando la madera progresivamente siguiendo las vetas consiguiendo un acabado muy natural. Con la gubia, cincel y la ayuda de un martillo se va rompiendo la madera por aquellas zonas que queremos reducir y con la ayuda de unas tenazas se van arrancando los trozos de madera. Nos podemos ayudar en ésta técnica de tijeras cóncavas. El principal inconveniente de ésta técnica es que las raíces pueden verse dañadas en el proceso al transmitir tantos golpes y tirones al bonsai. El tronco debe estar firmemente sujeto. Además, ésta técnica no permite al artista grandes detalles de definición.

Amoladoras y Fresadoras



Una técnica bastante impopular entre los más puristas del bonsái ya que es difícil dominar ésta técnica para conseguir resultados casi naturales. Existen multitud de fresas, brocas y discos en el mercado a nuestro alcance según el nivel de definición que queramos alcanzar. Es una técnica con la que se pueden llegar a alcanzar resultados tremendamente espectaculares en muy poco tiempo pero debemos trabajar con la mentalidad de imitar a la naturaleza y dejarnos llevar por la dureza, textura y movimiento de la madera que estamos trabajando. Es una técnica especialmente indicada para pequeños trabajos de madera en los que es muy importante alcanzar gran nivel de detalle en muy poco espacio. Pero tambien en trabajos de mayor entidad siempre y cuando se trabaje correctamente. Lo ideal es comenzar con herramientas con mayor capacidad de desvaste e ir bajando progresivamente hasta terminar con un buen cepillados.
VER VIDEO:






Definición y limpieza de la madera

Sea cual sea la técnica que empleemos el paso siguiente siempre debe ser el mismo. Hay que eliminar las imperfecciones de nuestro trabajo a base de una buena sesión de cepillado, pudiendo ser éste a base de un cepillo manual o acoplado a herramientas eléctricas. Es siempre recomendable ir pulverizando con agua las zonas a cepillar. Los resultados serán mucho mejores que si lo hacemos en seco. Hay quien utiliza agua enjabonada pero yo prefiero hacerlo con agua solamente.

También puede utilizarse fuego mediante un soplete para ir eliminando fibras y restos de madera podrida en aquellas zonas en las que es dificil llegar con el cepillo.


Posiblemente el cepillado sea la técnica más a nuestro alcance pero tenemos que tener presente que existen otras técnicas de limpieza y mantenimiento de la madera con resultados casi mágicos como es el chorreo con arena o micro chorro de agua a presión. En éstos casos los resultados son espectaculares.

Mantenimiento

El trabajo no acaba aquí. La limpieza de la madera debe ser un trabajo a revisar cada temporada y que podemos planificar por ejemplo en invierno y en pleno verano, épocas en las que poco más podemos hacer con nuestros bonsáis.  Debemos vigilar las partes podridas e ir saneando la madera para evitar que avance la degradación siempre con continuos cepillados o si está a nuestro alcance mediante el chorreo a presión.


En el mantenimiento de la madera de nuestros bonsáis también existe controversia sobre la utilización o no de productos “blanqueantes”. Hablamos del polisulfuro de cal que ha resultado ser un excelente aliado para el bonsaista para proteger la madera de nuestros árboles con el añadido que le da un característico color blanco que la hace destacar aún más de la parte viva. Ciertamente es un acabado que transmite poco de naturalidad y que es más adecuado estéticamente para juníperos y pinos mientras que por ejemplo para árboles de hoja caduca los resultados no son nada apropiados. Un cepillado continuo debe ser suficiente para el mantenimiento de la madera, pero también se pueden aplicar colorantes como la ceniza al polisulfuro para mitigar ese llamativo color blanquecino. Debemos encontrar un equilibrio entre la protección y mantenimiento de la madera con la naturalidad de la obra.

Y otro aspecto esencial en el mantenimiento de la madera es el de asegurarnos que se está generando un labio de cicatrización en la zona de transición entre la parte viva y la muerta. Es de vital importancia vigilar éste aspecto porque puede ocurrir que donde creamos que hay vena viva realmente esté avanzando la parte muerta. En éstos casos lo mejor es realizar una nueva herida limpia y concisa para asegurarnos que se produzca la cicatrización.
Es sin duda un técnica fascinante y de la que os iré mostrando en éste blog algunos de mis trabajos. Permite transformar materiales sin atractivo alguno en piezas únicas. Por ejemplo éste sencillo olivo:

Otros ejemplos:






lunes, 14 de abril de 2014

Dame una oportunidad

Dame una oportunidad,...eso parecía estar pidiéndome éste lentisco macho cuando lo localicé en un paseo por una rambla cartagenera. No soy de los que van arrancando árboles de la naturaleza para (si sobrevive) satisfacer mi ego. Pero si se dan las circunstancias no lo dudo. Colgando de uno de los laterales de la rambla encontré a un pequeño lentisco. Había pasado una semana después de unas fuertes lluvias, justo las que ahora esperamos en ésta tremenda sequía que padecemos por el sureste. La pared se había erosionado por el paso del agua y el lentisco colgaba por dos de sus raices pivotantes. De haber quedado allí es seguro que no habría superado el verano. Volví al día siguiente con las herramientas necesarias e intenté darle una oportunidad como bonsai.
Los lentiscos no son fáciles de enraizar pero eran tales las ganas de sobrevivir de éste pequeño que salió adelante sin problemas. Fue recolectado a mitad de marzo y comenzó a brotar con fuerza en mayo.


No profundizaré en ésta entrada sobre la técnica de enraizado y recuperación. Si estaís interesados en saber más sobre este tema os invito a leer ésta entrada:
http://cartagenabonsai.blogspot.com.es/2013/11/tecnicas-de-yamadori.html

Pasaron los años y éste lentisco quedó un poco abandonado entre mi colección. A los dos años fue plantado en maceta bonsai y respondió perfectamente. 
A parte de limpiarle la corteza seca y seleccionar las ramas principales poco más se hizo sobre su diseño. 
 El problema es que cuando no estás encima de un bonsai sus ramas se alargan más y mas y no hay equilibrio entre el tamaño del tronco, arbol y la ramificación. Si no estamos muy encima de los lentiscos su ramificación se pierde y queda demasiado laxa y desordenada.
Desde el año pasado decidí trabajarlo más enserio pues escondía un tremendo potencial con esa madera seca y una bonita conicidad. Se trata de un lentisco macho (son árboles dióicos) y bajo mi experiencia, los machos son más faciles de compactar. Sus hojas tienden a ser algo más pequeñas y los entrenudos ligeramente más cortos. Pero en éste caso tocaba volver atrás. Casi comenzar de nuevo, pero con la ventaja de que se había conseguido tener una ramificación primaria de un grosor interesante y con un posicionamiento bastante adecuado para el diseño final. 
Finales de febrero, fuerte poda:
En 2013 estuve muy encima de su ramificación a base de defoliado y pinzados y algo de alambre y ahora le he realizado un retoque a su madera seca. Ahora sí que empieza a lucir muy bien este lentisco cartagenero.
Antes y después:
www.mercabonsai.com



martes, 8 de abril de 2014

Un ficus en cascada

La presente es la pequeña evolución de un ficus "made in China" en estilo cascada. Al menos eso parecía cuando lo adquirí en un vivero. Se trataba de un árbol totalmente abandonado en cuanto al diseño. Se notaba que durante años solamente se le había mantenido vivo a base de riego y abono pero se habían perdido años de trabajo en su evolución como bonsai. El de abajo era su aspecto en mayo de 2012:
Se trata de un Ficus retusa, variedad muy interesante para hacer bonsai y sobre todo para iniciarse en éste arte. Es una especie muy resistente a plagas y enfermedades y con un importante vigor. Pero como todo bonsai, si no se le cuida su diseño guiando correctamente la ramificación ocurre lo que vemos en la imagen. 
Era claro que el enfoque original que se le dió al árbol fue el de estilo "cascada". Así que ése iba a ser el diseño que yo iba a continuar.
Tras la eliminación de todo lo sobrante ya podemos presentarlo en una maceta apropiada para el diseño. Fuerte poda y tan solo toca colocar alambre en las dos ramas inferiores para darles un movimiento más apropiado.

A partir de aquí toca su cultivo y ramificación de éste prometedor bonsai. En octubre del primer año mostraba buen vigor
Abril de 2013
Se puede apreciar que las dos ramas inferiores, ahora sin alambre poco a poco van volviendo a una posición en horizontal.
Agosto de 2013. Defoliado parcial y alambrado. Toca corregir esas dos ramas inferiores que se levantan y salen del diseño. 
Mejor que alambrar es más interesante aprovechar el buen anclaje que nos permite la maceta para colocar unos tensores que deberán permanecer al menos 1 año.
Abril de 2014. Suben las temperaturas y es época para trabajar los ficus. Defoliado, trasplante, podas. Cuando nosotros comenzamos a andar en manga corta es el momento de trabajar a las especies de origen tropical.  A ésta cascada toca realizarle un defoliado total y posicionamiento de la ramificación
Ya se empieza a notar el trabajo realizado y en tan solo una temporada más lucirá espléndidamente. Eso sí, se trata de un ficus y aunque en ciertos viveros y tiendas online lo vendan como planta de interior debe ser cultivado a pleno sol. De ésta manera conseguiremos una ramificación más fina y densa y hojas más pequeñas y brillantes.

Video sobre algunas evoluciones en donde aparece éste ficus.











viernes, 28 de marzo de 2014

Un acebuche con futuro

Ha caido en mis manos un acebuche con gran potencial. Tras un trueque viene a formar parte de mi colección y apunta maneras desde ya. El de abajo es su aspecto cuando ha llegado a casa:
Destaca por el moviento de su tronco, su madera y el pequeño tamaño de sus hojas (tipico en los ullastres mallorquines). Y también por la posición de su copa. Posiblemente si lo hubiera trabajado yo desde un inicio no le habría dado el diseño actual. Sin duda el resultado alcanzado es muy bueno pero si nos fijamos bien en la parte trasera se trata de un "engaño visual". Hay una rama que baja y vuelve a subir por atrás para poder formar ese ápice. Es algo así como un "tanuki" sin serlo realmente.
No es mi estilo pero el aspecto actual es el resultado de años de trabajo y la idea no es mala así que he decidido mantener el diseño. Lo que no voy a mantener es la primera rama de la derecha en la que su anterior propietario pretendía a través de un chupón aumentar el verde. La verdad es que no me gusta la idea pues creo que se sale del equilibrio del árbol.

Toca centrarse en la copa de la izquierda para terminar de definirla. Ahora mismo había que realizarle un aclarado para fomentar una nueva brotación y a la vez eliminar ramas mal situadas y tambien había que retirar algunos alambres que comenzaban a marcarse.
Por cierto que su anterior dueño me dijo que la vigilara pues había tenido problemas de termitas. Hoy trabajándola con detalle me he encontrado con unos cuantos visitantes paseando por su madera.


Afortunadamente no son termitas sino hormigas. La diferencia está en que las termitas no tienen una cintura tan acentuada como las hormigas y que las antenas de éstas últimas muestran un quiebre mientras que las de las termitas son rectas. En la imagen inferior, a la izquierda una obrera de hormiga y a la derecha de termita.
No son un problema grave aunque tampoco lo serían las termitas pues terminan trabajando la madera de una manera muy natural, aunque es mejor controlarlas a ambas. Un par de tratamientos con imidacloprid y listo.

Pero el problema más grave que me he encontrado con éste árbol ha sido que no estaba correctamente marcada la vena viva y por tanto no existía un correcto labio de cicatrización. Es un factor que muchos aficionados pasan por alto pero es de vital importancia. Si no marcamos correcta y limpiamente la diferencia entre la parte viva y la muerta corremos el riesgo que de la parte muerta vaya avanzando sin que lo apreciemos hasta que llega un día en el que el paso de la savia puede detenerse secando ciertas ramas o todo el árbol. En arboles tan viejos como éste y con venas tan estrechas es de vital importancia actuar a tiempo. En éste árbol no se había producido labio de cicatrización y lo que es peor, se había puesto erróneamente pasta cicatrizante para supuesta mente favorecer la cicatrización, pero sin éxito. Debajo de esa pasta solo había corteza seca. Los que me hayais leido en otros artículos sabréis que no soy nada partidario de éste tipo de prácticas. Para más información sobre éste tema os invito a leer éste artículo: Teoría de la compartimentalización.

 Lo que toca es realizar una nueva herida con una herramienta bien afilada. Puede funcionar muy bien un cuchillo de injertar. Tras la nueva herida se favorecerá la formación del labio de cicatrización. En la imagen inferior se puede observar de que poco sirvió la pasta selladora. Fue aplicada en la parte superior pero es la linea roja la que marca la vena viva real.





Tras marcar la vena viva:



Y ahora un pequeño retoque a un par de zonas en la madera muerta. Es un trabajo ligero que sólo con el paso del tiempo mejorará alcanzando más naturalidad.


Adios a ésta rama:

Y tras el pertinente aclarado de ramas
éste es su aspecto actual:

Puede que se vea pobre y con menos verde que antes de trabajarlo pero era necesario realizarlo. De ésta manera se estimula la nueva brotación y se aprovecha para eliminar los brotes mal dirigidos. Al final de ésta temporada debe lucir tal que así: